Algunos no pueden dormir de la emoción la noche anterior al día de su cumpleaños o al día en que entran a la universidad o el día antes de casarse o divorciarse. Yo no podía dormir el día antes de entrar al colegio, porque me emocionaba ponerme el uniforme nuevo y estrenar cuadernos; sí, era así de ñoña. Y menos mal que mis emocionantes noches de insomnio se debían a razones tan vanas y despreocupadas, menos mal que ese insomnio nunca se debió al constante miedo de no saber dónde estaba mi papá, si un animal lo había mordido o si un guerrillero se había apiadado y lo había dejado fugarse, sólo para perderse en la selva para siempre. Pienso en los 14 años previos de mi vida y encuentro con mucha felicidad que mi papá me enseñó a montar en bicicleta y no me dejó caer ni una vez, también recuerdo mi primer encuentro con el trago (sola y con un revuelto de vino para cocinar, aguardiente viejo y tang de naranja) y que él, paciente y con el nudo en la garganta de verme crecer, sólo me abrazó, se rió de mis balbuceos y espero a que me durmiera.
Mi papá también estuvo cada navidad y cumpleaños, con su fuerte coraza dejando escapar una que otra lágrima al abrazarme por la mañana. Él no faltó a ninguna de mis presentaciones de baile ni a las entregas de calificaciones y mucho menos dejó de acompañarme con nervios a los 6 años seguidos de recuperaciones de matemáticas. Menos mal mi papá no fue policía ni soldado de pueblitos plagados por la guerrilla hace 14 años, porque si lo hubiera sido, quién sabe cómo habría construido mis recuerdos.
Pero si mi papá en vez de trabajar en sistemas e impuestos, hubiera soñado de niño con ser policía y se hubiera cumplido su sueño encontrándose en los 90’s con la tristeza de que le robaran su libertad, a mí me hubiera gustado que un día como hoy la gente indiferente que tiene a su familia completa o ha sabido qué se siente haberla tenido, me acompañara a gritarle al mundo que lo extraño y me diera la mano para saber que aun hay esperanza en un país lleno de dolor e incongruencias como este. No sé qué será más triste, la ausencia de un papá por tantos años o la soledad en la búsqueda de caminos para traerlo de nuevo a casa, soledad reforzada por pequeñas mentes que sólo mueven los dedos para teclear estados en Facebook o Twitter quitándole el verdadero sentido a una movilización como la de hoy.
Muchos de los que se autodenominan como pensadores críticos de eventos masivos como esta marcha, lejos de hacer una crítica y saber diferenciar, como dicen las mamás, la gimnasia de la magnesia, mezclan lo que quiere el pueblo con lo que juzgan de juego mediático. A mí también me da comezón ver a Jota Mario Valencia embutido en una camiseta triple XL, porque es él, porque hace parte de un canal que detrás de querer hacer un bien social, muchas veces quiere vender y ganar, porque cuando sus noticias del entretenimiento a veces duran más que las amargas tristezas colombianas, prefiero ver el canal institucional de Cafam Melgar y que cuando las angustias no marcan un buen rating, deciden poner una novela mexicana para desgarrarnos los cabellos.
Pero a pesar de saber eso, a pesar del fantasma que ronda detrás de estas marchas y que tiene muchos intereses que la plagan de mal sentido, no se puede ser tan cara dura de decir que todos los que marchan son unos pendejos ignorantes. Les digo entonces ¿mi papá y mi mamá son unos pendejos ignorantes porque se solidarizan con el dolor de las mamás, los hijos y demás familiares de los secuestrados? No mis queridos pandetrigos, no son ni pendejos ni ignorantes, son la mayoría de los colombianos marchantes, los que no han tenido espacios para filosofar sin preocupación, porque en cambio han tenido que trabajar duro todos los días para que sus hijos seamos profesionales y tengamos la posibilidad de sentarnos a pensar en el hipertexto de nuestro país (o en palabras más humanas por si me lee mi mamá: a pensar en lo que no se ve, pero ahí está).
Leo gran cantidad de irónicos filósofos web, repito, esos que sólo mueven un dedo (o varios) para teclear estados en Facebook y en Twitter, e identifico a muchos que si fueran honestos dirían: tengo pereza de ir a la marcha porque me toca caminar hasta el centro, me da mamera que llueva y me gasto la plata del trago, las pepas y/o la marihuana que me meteré el fin de semana. No generalizo, jamás lo haría, pero da la casualidad que la mayoría que veo despotricando al respecto realmente actúan bajo ese planteamiento. Los otros, los que asumen con personalidad que es pereza y nada más (además de los que trabajan y realmente no pueden), se pueden estar ganando el reino de los cielos o cualquiera que sea su idea de eternidad perfecta sólo por ser honestos y no disfrazar sus verdaderas motivaciones (o desmotivaciones).
Voy a jugar un jueguito, les pongo las excusas que he visto y les digo lo que pienso mientras por dentro me da pena ajena que haya tanto mamerto insensible:
“Que hay muchas marchas” pues es uno de los únicos recursos ciudadanos que tenemos para hacernos escuchar sin tanta burocracia; “que a las FARC no les importa si marchamos y no nos ponen cuidado” pues a usted el que usa ese pretexto dele pena porque está demostrando que la vida y la libertad de sus compatriotas le importan menos que a esos terroristas; “que porqué no marchamos en contra del maltrato a la mujer” muy desinformado usted que no supo que esa marcha fue hace 1 semana; “que le estamos dando rating a RCN y Caracol” entonces vea la marcha por City TV si le da pereza salir o mejor: salga y marche y así no aumenta el rating de esos canales; “que le dan más importancia a la cola de Jessica Cediel que al asesinato de los secuestrados” tiene toda la razón, usted es la primera prueba y además... !qué excusa tan pobre!; “que mañana se le olvida a toda Colombia que hubo marcha y que hay secuestrados” puede que sea cierto por el cayo que hemos desarrollado como sociedad, pero el despliegue mediático (malo, interesado y amarillista o como quiera juzgarlo), podrá llevar a otros lugares del mundo el verdadero sentir de los colombianos y lo más importante, le hará saber a los que aun están secuestrados que todavía nos acordamos de ellos.
Podría seguir escribiendo lo que he leído, pero ya son las 12pm, voy a almorzar y saldré a la Plaza de Bolívar a que se me agüen los ojos un rato, porque en contraste con muchos, aunque he buscado ser diferente toda mi vida, cuando debo hacer parte de un país en una causa tan noble, pues lo hago, me vuelvo una más, sin hacer show, sin buscar pretextos y sin querer pararme encima de los sentimientos de otros colombianos de bien.
Al carajo sus pendejos pretextos de “eso lo organizó el gobierno, RCN y Caracol”, yo no voy por ellos ni por los políticos corruptos de este país, yo voy porque quiero apoyar gente con la que me puedo identificar porque quiere a sus hermanos, tíos, padres o cualquiera que sea su parentesco. Y cierro con lo más triste y cierto, citado de Facebook: “esta es la marcha pacífica con más odio que he visto”.
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(3 horas después)
Bueno, ya no son las 12, son las 3 y me tocó volver a la oficina. Quería cerrar esta entrada diciéndoles que tanto que se quejan algunos argumentando que es un espectáculo político y mediático y resulta que las personas que impulsaron la marcha estaban paradas en una tarima diminuta. El viernes pasado hubo un concierto enorme en la misma plaza y contrataron la mejor tarima de la ciudad, a lo que la lógica respondería que hoy de nuevo contratarían algo de esas proporciones, pero no. La tarima era tan pequeña que pidieron a la gente bajarse porque se estaba hundiendo. Ahí les queda a muchos su argumento de hilos poderosos detrás de la marcha. El único hilo que había en la marcha era el hilo de voz cortado de todos los que gritamos con más de 100 nombres "Libérenlo YA" (en singular porque fue nombre por nombre). Lo que más miedo da es que esas familias se fijaron un plazo y si el 31 de diciembre sus familiares no están de vuelta, ellos van a ir por ellos.
Hubiera sido la tarima de un Rock Al Parque, allá habrían estado todos gritando con pasión.
Hubiera sido la tarima de un Rock Al Parque, allá habrían estado todos gritando con pasión.
Con amor,
Catt
Me gustan mucho como escribes y hasta donde puedes llegar expresando lo que quieres y lo que se sientes..eres real y especial.
ResponderEliminarRicardw