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viernes, 22 de julio de 2011

Chispun chispun a la carta

Faltan 15 para las 4 y a las 4 faltarán 60 para las 5 y a las 5 faltará ponerme un poco de maquillaje, cambiarme de zapatos (por lindos tacones) y salir. Es decir que todavía me falta mucho para salir y almorcé tanto que no puedo trabajar sino bostezar y estoy como diría mi mamá: echando globos (pues no entiendo muy bien eso de echar globos, ¿será que echar globos al aire es muy embobador?). El caso es que no quiero dedicar esta tecleadera a mi trabajo (que ya de por sí lo requiere), sino que quiero gastarme la inspiración de tarde de viernes en presuntos escenarios de esta noche de música electrónica en el downtown 727 (que sólo después de muchos años entendí que es 727 porque queda en la carrera séptima con calle 27... a que alguien no sabía... no?... ok, la historia de mi vida).

Hoy se presenta Thieves Like Us, cuyo nombre siempre me resultó muy familiar, pero luego entendí que no era por ellos como banda sino por Thieves Like Us el libro (que no leí, pero que al escuchar el nombre me encantó, además hay película) y Thieves Like Us la canción de New Order. Y bien, la cosa es que hoy es el concierto y yo no tengo ni idea a qué es lo que voy a ir. Tampoco me importa demasiado, ni siquiera como para aprenderme la canción más popular y jurarme fan de toda la vida de ellos. Acabo de buscarlos en Youtube y escuchar una canción de la banda... ni fu ni fa, pero eso no es preocupante, si me someto intensamente a alguna música termino amándola u odiándola. Su música no es molesta, es más bien agradable en terminos normales, se parece a muchos sonidos que se escuchan  hoy día por ahí en fiestas pretenciosas que a los chicos fashionistas les gusta ir (no me incluyo en esos chicos porque gritos diera yo por tener tanto estilo como esas niñas de hoy día que son ganchos de ropa y todo les cuelga igual de bonito que a las modelos en Paris).

Antes de la fiesta, a las 6, tengo una cita con Ana, una de mis 2 mejores y únicas amigas, ella propuso un café, pero supongo que será pola sentaditas en una tiendita con nuestros ojos llenos de pestañina y nuestra estatura elevada gracias a esos zancos que tanto nos fascinan. Ella sí que disfruta de las rumbas, de electro, de vallenato, de rock, de ranchera, no sé cómo hace, pero en serio la rumba la llama y se nota que la pasa muy bien. A veces me preocupa que se aburra conmigo, yo prefiero sentarme a hablar que pararme a bailar, se podría decir que soy la cuida bolsos (ja!). Creo que hoy será una buena noche para Miss Ana, porque en este tipo de fiestas/conciertos se le ve muy divertida, es de las que bailan electrónica con ojo cerrado y les importa un carajo si hay hombres lobo por ahí cazando presas. De todas formas, "I watch her back" (en buen sentido).

Yo como siempre, voy a estar paradita, moviendo un poco la cabeza, hablando, tomando cerveza, de vez en cuando viendo a la banda y fijándome en lo ridícula que se ve la gente que es feliz bailando alocadamente. No sé si toda la música de hoy va a ser suave o cantadita como la que encontré en Youtube (Dios quiera que sí), me preocupa encontrarme un montón de ruidos electrónicos que no entiendo, que siempre llamaré simple y puro electro y que retan a mi imaginación con frases que no existen. Por ejemplo cuando ponen de esos ruidos constantes en una fiesta, mi cabeza los convierte en palabras y ruedan composiciones como: me gusta la papa, me gusta la papa. O a veces escucho nombres de personas como cuando les hacen barra, la última vez que me pasó, me pasó con: Jeimy! Jeimy! (quién sabe la pobre Jeimy qué acrobacia estaba haciendo que le estaban echando porras). Esa música electrónica es para mi lo que la música satánica es para los papás, no la entiendo, no la entenderé y todo me parece igual, feo y me hace escuchar letras estúpidas donde no las hay. Sí, es verdad, si usted se concentra podrá escuchar chispun chispun.

Además sospecho que mi disgusto por la electrónica tiene que ver con que la gente que es amante del género me parece muy frita. Los pobres, los ricos, los bien, los ñeros, las gatas... no importa el estrato, la pinta o el lugar, no me dan ganas de ser así (como sí me pasa en otros contextos, pero eso no es tema de esta entrada). Los bien, son de varios estilos, los que usan camisetas cuello en V con collar y la camiseta es de un material todo blandito adornada con un D&G o AIX (Armani Exchange), con chaqueta de plumas bombacha y zapato blanco de lacoste (aunque a veces son tan chimbos que dicen: laacosté (si?, que LA Acostó, a ella... seguro ustedes sí entendieron). Esos son en muchos casos, chinos muy chirriaos, pero con malas mañas. Otro tipo de "los bien", son los más loquitos, de un estilito entre hipster, hippie, indie? (asumo que esos son los de esta noche y buenoo) que usan saquitos de lana o abrigos, gafas (sin fórmula la mayoría) de marcos extraños, pantalones no tan descalsurriados y muchas veces con el zapatico tenni más caro de adidas o algo parecido. Las niñas de esta onda más loquita pueden llegar a ser una cosa de locos, se nota que se esfuerzan por la moda y por eso no las critico hoy :) (no todas tienen éxito, pero me quito el sombrero con nuestras casiParis mujeres)

Otros, también electroadictos (y el adictos no es gratis) son los que más miedo me dan, los fritos, que aunque vengan de familias con dinero o sin dinero, parecen y se comportan como ñeros. Son tan degenerados que dan miedo, se ven sucios, el pelo mal cortado, las caritas escondidas debajo de las capotas. En esta raza los pisahuevos fueron famoso entre las niñas no? Estos chicos se esfuerzan tanto en verse alternativos que se les nota el esfuerzo y lo peor es que lucen como un huevo frito encima de un filet mignon: de mal gusto!!!  Sin emabargo, de peor gusto que ese huevo grasoso, son las gaticas que aman la electrónica. Esas viejas de pelo largo, labio grasoso y todo inflamado, son desagradables (sé que lo serán para mi, pero no para todos los hombres que tienen un viejo verde adentro). Escribir esto me dio hambre de ver gente así para tomarles una foto y luego ambientar esta entrada con pruebas... mmm, esa será mi tarea de esta noche!

No espero mucho de la fiesta, espero que me anime lo suficiente la música como para no bailar sólo con el pelo y más bien tratar de llegar al éxtasis del ojo cerrado de Miss Ana. Si a Dios le gustara la electrónica no estaría lloviendo (aquí está lloviendo duro)... sólo digo.

Pd. Ojalá no me ponga a echar globos esta noche y de verdad tome las fotos pruebas. Buen viernes :) 


Con amor,
Catt
 


viernes, 15 de julio de 2011

Holly y Hef

Esta mañana, mientras veía televisión (E! News) salió la señorita, aún señorita, Holly Madison y el señor Hugh Hefner. La noticia era que él, triste y abandonado por la mamasita de Crystal Harris, se estaba arrepintiendo un poco (BIG TIME actually) de haberle terminado a Holly.

Momento, pero... si alguno no sabe quién es toda esta gente, pues a ver. Hugh es un abuelito (sin nietitos, pero abuelito),que desde chiquito soñaba con colitas y teticas en foticos. En su juventud invirtió todos sus ahorros en su obsesión y creó la revista Playboy, que después tuvo una gran influencia sobre la bobadita de la revolución sexual y pensamientos futuros sobre el sexo, la sexualidad, la mujer, etc. (Si ud no sabe qué es Playboy, olvídelo, debe ser un mojigato, gato y sin botas).

Holly Madison, la de foto con Hefner, es una rubia cuyos dotes no naturales son bastante grandes y notorios. Ella, extrañamente no fue Playmate (modelo principal de la revista de cada mes), aunque si apareció con sus... ummm, cómo decirles? hermanas sexuales?... en fin. La otra de la que hablo, Cristal Harris (a la derecha), una guapa pero amateur señorita tratando de satisfacer a don Hugh sin mucho éxito.


El punto es... honestamente creo que Holly de verdad amaba a Heff. La gente dice todo el tiempo que ella estaba con él por sus muchos millones, por sus mansiones, por la revista, por TODO lo que representa ser Hefner. Pero, verlos en la cajita de imágenes dándose piquitos y ella llamándolo a él "baby puffin, puffin, baby love" entre otros tantos apodos, empezó a hacerme creer que ella lo amaba. Me la imaginaba besándole cada arruga del cuerpo a Hefner, haciendole cosquillitas a las berrugas, cortándole el pelo de las orejas y la nariz, ejercitando la mano y haciendo cuanta pirueta se le ocurría para animar al principe alberto mientras surtía efecto la pastilla mágica. Debía ser normal una escena en la que Holly veía tener sexo a Hefner con las otras dos novias, para luego ahuyentarlas con látigos y ser ella la que terminaba los juegos.


Holly siempre se vió como la cabeza de todo (de seguro porque le gustaba esa cabeza), como el tipo de  reina de los vampiros que por amor extremo a su marido/pareja le llevaba presas hermosas, mujeres con las que el vampiro mayor jugaba y luego se las comía (en este caso, las presas eran las novias no?). Incluso hacia los últimos años de la relación empezaba a parecer como si las otras dos novias fueran las hijas bobas de la pareja, sólo que le daban piquitos a Hefner y se dejaban coger el trasero. Ellas ya estaban siendo el tipo de hijas bobas que los papás enseñan a besar en la boca. Perdón, no tengo hijos, pero espero el día de tenerlos para probar sus labios y entender cómo un asqueroso beso en la boca entre padres e hijos puede ser rico.

Así, pensando barbaridades de un grupo de gente que no conozco y tal vez nunca conozca, me dije: Holly en realidad es una abuela, con cuerpo de veintitantos, pero con corazón  de 80. Y ahí es donde Hef nunca va a encontrar a otra como ella. Holly disfrutaba de dormirse temprano, de no salir a fiestas o de no pararse a bailar cuando sí salían o cuando él jugaba a que bailaba, ella felizmente le restregaba las pompas en  su humanidad colgante. Holly lo abrazaba y lo besaba con ganas, no ahí a medias como las otras novias. Holly lloró de amor en uno de sus aniversarios cuando le quería decir que lo amaba. La mejor amiga de ella no era ninguna de las otras novias, nooo, era Mary!!! la abuelita asistente personal de Hefner (debe tener unos 90 años esa señora). Si alguien vio el capítulo en que Holly conoce a la nueva novia # 1 -Crystal-, estará de acuerdo conmigo en que casi se le explota una silicona de la rabia de ver a "su hombre con la otra", pero también habrá visto cómo generó celos en la nueva novia. Es simple, el lenguaje corporal de Holly era amoroso, cariñoso, no incómodo como el de las otras novias o las cientos de conejitas que debían acostumbrarse a saludar de beso en la boca al anciano más mujeriego del mundo.   

Holly y Hugh debieron casarse, haber tenido un hijo y así perpetuar el legado de desnudez por lo menos otra generación. PERO Hef, a sus ochenta y pico de años, dio signos de inmadurez, estupidez y arrechez (propios de un veinteañero dicen, pero digo que de todo hombre a toda edad (menos mi papá OBVIO)) sintió el popular "cold feet" (en español: se le hizo achiiii, se le arrugó) y ni siquiera fue capaz de hacer lo que casi todas (yo creo que todas) las mujeres desean: que saliera corriendo detrás de Holly el día que ella le dijo Me largo para no volver!!!. Nooo, él no corrió, él en medio de su pena terrible (sí, pena, no pene)  se sentó a ver un portafolio de conejitas y aspirantes a Playboy empelotas y muy monas, donde por cierto falto yo y las mujeres de mi familia porque todas somos muy puras para tal revista y de monas tenemos pero las monerías (ja!).



De la búsqueda el resultado fue: unas gemelas idiotas a quienes a metros sí se les notaba el hambre de billetes y una rubia de cara increíble (para mi gusto lesbianico - aunque no soy lesbianica) quien con una voz dulce y una tranquilidad ya vista antes (en Holly claramente) se tomó la mansión Playboy. La historia sigue con las gemelas huyendo después de quién sabe cuántas maromas pre-pastilla mágica y una Crystal (no la cerveza, no se equivoquen) lista para asumir el trono que Holly mereció desde siempre. La sobreviviente se veía aburrida tratando de simular alegría oliendo esa pomada de viejito todas las noches. Crystal no tenía pinta de sacar pelos de ningún hueco del cuerpo de Hefner ni tenía la paciencia de hablarle con amor y más durito (el viejo está más sordo que los colombianos que siguen creyendo en sus expresidentes).  Esta mamasita logró lo que Holly no inspiró: una propuesta de matrimonio, un anillo que seguro costó lo que un país de África y un Hefner dispuesto a dejar viuda (porque siendo honestos, el viejito juguetón está entrando en la edad en que la enfermera revisa si todavía respira cuando se queda dormido).

El matrimonio era un hecho, había fecha, vestido, ponqué, pajecitos, regalos y una infinidad de lujos que a fin de cuentas Crystal rechazó y se echo a correr. Y ahí, como Bambi saliendo a la pradera para que el sol iluminara su maravillosa existencia, apareció Holly para hacer eso que las exnovias ardidas sueñan: ver a su ex hecho mierda y estar tan bien, tan feliz y tan buena que sólo aumenta el dolor del individuo. Es obvio que Hef no se quería casar, se sintió obligado a morir junto a una mujer y no dejar su existencia por ahí regada solamente en páginas de porno elegante. Pero ya es demasiado tarde, Holly hizo la visita de reconocimiento del terreno, olió la orina penetrante de la prófuga y no se pudo sentir atraída nuevamente.

Aquí, desde una capital de un país que muchos confunden con Columbia la universidad o el río, les mando mi amor, mi apoyo, mi cariño, mi picardía y mis risitas para que ojalá con mucho decol y sanpic y la mano de Blanquita la negrita más amable de ColOmbia, limpien ese chichi tan amargo y hambriento de plata de doña Crystal alias "la carelindura" y de todas las demás conejitas, que no permite que Holly vuelva y reclame su trono. Ojalá el amor triunfe y junto a la pastilla mágica tengamos muchos años más de arrugas y flacidez.


Con amor,
Catt :)   

     

 

martes, 5 de julio de 2011

loslibrossonamigos

Este pequeño hijo mio, espero que crezca y sea la viva imagen de su madre:

"Está más frío que nunca. La nariz gotea, está roja y fría. Pareciera una de esas narices de juguete que con el menor golpe se caen de su lugar. Hay una fiesta en la boca, una fiesta mala; la lengua sangra, los dientes ponen el ritmo con su imparable tintineo y el paladar está seco, arde y sabe a metal. Los ojos no tienen más suerte que sus vecinos. Ojos rojos, está roto cada pequeño cable dentro del espacio que alguna vez fue blanco. La pupila, dilatada ocupando casi todo el espacio del iris, apenas deja asomar un destello marrón. Y así, con tanto frío, sin haber dormido durante días y con el estómago reducido a gritos hambrientos, Elías no se mueve de su lugar."