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lunes, 26 de septiembre de 2011

Guía práctica para el baño con totuma.

Yo tenía 5 años cuando por culpa de un niño (el fenómeno) hubo una gran crisis energética en Colombia y debimos someternos a apagones por largos períodos durante el día y la noche. Supongo que esos espacios sin luz fueron los que impulsaron mi temor a la oscuridad, que a la fecha me sigue aquejando porque creo que hay alguien detrás de mí persiguiéndome cuando no hay luz. En ese entonces los niños más grandes salían a jugar a la calle, mientras que los chiquitos como yo, nos quedábamos con nuestras mamás. Mi mamá tenía varios juegos favoritos para entretenerme; pero el mejor de todos era contar números hasta que volviera la luz. Yo lo sentía como una carrera en contra de su gran conocimiento numerísitico, aunque cuando llegábamos al 20 me tocaba parar y seguirla. Con el tiempo y gracias a los apagones, aprendí a contar más rápido que los demás niños del jardín.    

Y como en los viejos tiempos, esta mañana me tocó contar, conté hasta 100 y me aburrí. Pero no fue culpa de un apagón, que se supone que si no cambiamos nuestros bombillos incandescentes por ahorradores, podría pasar algo parecido a la época de 1992 en un término de 3 o 4 años. Esta vez, el motivo del conteo fue un corte en el servicio del agua. Consideré salir de mi casa sin bañarme, con la tibieza a flor de piel y el pelo sucio, pero me pesó imaginarme entrando a la oficina bajo la implacable vista de mi admiradora número 1 (la mayoría de las mujeres se visten para las demás mujeres), con el pelo sucio y el delator ojo inflamado que sólo se quita con agua fría. Así que renuncié a salir sin bañarme. Luego consideré por un  nanosegundo no ir a trabajar, pero supongo que no tener agua no es excusa para no ir y aunque me inventara una, mi adorada madre se explayaría en quejas, reclamos y perdones a Dios por mi mala conducta; así que esa la descarté incluso más rápido.

La única opción era buscar agua y de alguna manera lograr atravesar todas las etapas de shampoo, rinse y tratamiento para el pelo. Fue ahí cuando recordé que todo se debía resumir a tener agua tibia en un balde/tina/olla, una sillita (en diminutivo porque de verdad debe ser chiquita para no estar tan lejos de la fuente de agua) y un recipiente pequeño, llamado en el pasado: totuma.

[Totuma: vasija de origen vegetal, fruto del árbol del Totumo (Crescentia L) que en Colombia y Venezuela utilizan generalmente los pueblos originarios como implemento de cocina. Se usa para contener líquidos y sólidos, beber agua y otras aplicaciones. La palabra totuma viene del chaima.]*

Asumo que en algún momento los padres de mis abuelos se cruzaron con “pueblos originarios” y de allí tomaron el término totuma. Lo extraño del asunto es que yo nunca conocí una totuma ni use una para bañarme; pero igual que pasa con las colombinas, que para las mamás todas son bombombun, o los pañuelitos, que todos son klinex, la totuma expropió a todos los recipientes de sus nombres y los condenó a dar totumazos eternamente. Ahora sí, aquí va la guía inspirada en mi experiencia del baño con totuma (que en realidad fue jarra plástica):

1.    Analizar todas las opciones. Si el día anterior se bañó después de las 6 de la tarde “puede que” el período de limpieza corporal dure más tiempo que si se bañó a las 6 de la mañana. (es un asunto de cobertura como con los celulares). Si esta opción no aplica, pero su cara se ve milagrosamente fresca, el pelo está limpio y su asco no es inmenso, sírvase de limpiarse la colita con una toalla húmeda, cambiarse la ropa interior y peinarse muy bien sin dejar motas a la vista.

2.    Sea recursivo si la conciencia higiénica no lo deja en paz. Si le da mucho asco no bañarse, así se haya bañado la noche anterior, busque la llave que está directamente conectada al tanque del agua. Es probable que el tanque esté lleno todavía y si se apura, logrará llenar uno o dos baldes con agua para bañarse. Sólo no sea tan confiado de dejar el primer balde en la puerta del baño, porque un vivo se apoderará de su contenido y usted terminará con la cola llena de jabón. Este punto aplica si vive en casa, si por el contrario vive en apartamento, supongo que no hay forma de acceder a la llave del tanque y usted deberá correr en "chancla" o "pantufla" hasta la tienda más cercana y comprar agua en bolsa por litros.

3.    Caliente es mejor que frío. Si usted es como yo, se baña con el agua helada y cree que bañarse con agua caliente da cáncer o contribuye a que salgan estrías, no tendría problema con no calentar el agua. Sin embargo, es diferente agua fría cayendo constantemente, que agua fría cayendo como golpes. Bajo la ducha se puede entretener a los receptores del frío, en cambio el movimiento que implica el “totumazo”, deja mucho espacio para que los receptores griten de frío y quieran agua caliente. Este tipo de baño puede disfrutarse mucho si calienta el agua, o sino acuérdese de cuando lo bañaron en público a punta de totumazos siendo un infante. 

4.    No se confíe. Si llena dos baldes y todavía hay alguna reserva de agua, llene otro. Usted no sabe si le haga falta y termine lleno de jabón. Tampoco se confíe si al tacto el agua se siente a temperatura amable; recuerde que en el proceso de tirarse el agua encima, se puede enfriar y en esta modalidad de limpieza, el frío es un enemigo.

5.    No desperdicie. Cuando empiece a mojarse el pelo, trate de dejar caer el agua en el mismo balde, al fin y al cabo se está mojando solamente y el agua está casi limpia. Ahorrando este poquito podrá sacarse muy bien el rinse después. Hay otra sugerencia, ya que usted está sentado en una silla/sillita, si cierra las piernas bien y no goza de piernas diamante (esas que tienen espacio entre una y otra; y sí, así se llaman), podrá notar que se crea un pequeño pozo acuático en esta parte (un triángulo de agua), pozo que puede usar para mojarse otras partes….. otras… partes….

6.    Cuidado con su trasero. Si usted aceptó sentarse en una silla para estar al nivel del balde lleno de agua tibia, tenga cuidado con pararse abruptamente; si no moja previamente la silla, cuando intente levantarse, tendrá un caso de adhesión y al despegarse puede sentir que está arrancando curitas de su trasero.

7.    El orden de los factores SÍ altera el resultado. No empiece lavándose los pies, a menos de que tenga un severo caso de pie de atleta -AKA pecueca-, porque si lo hace, tal vez se quede sin agua para lavar alguna parte importante. Empiece por las partes que se deben mantener más limpias y pase directo a la cabeza, el resto del cuerpo debe conformarse con los residuos que le salpican y con la idea de que al día siguiente se podrán limpiar mejor.

8.    Dese tiempo para jugar. Cuando haya terminado y si queda agua tibia en el balde, dese la oportunidad de revivir recuerdos. Sí! esos recuerdos de 6 o 7 años, bañándose en público, haciéndose crestas y peinados con la espuma y un primo o una prima queriendo meterse en el balde mientras que usted luchaba por mantener el agua limpia. Vuelque ese último depósito de agua sobre su cabeza y se sentirá renovado, listo para ir al trabajo que tanto o tan poco quiere.

9.    No se preocupe demasiado. La experiencia ha tomado más tiempo del que usualmente usted emplea para bañarse (aunque siempre hay uno que otro enemigo de la naturaleza que se demora horas dejándose caer agua encima). Asuma las consecuencias de la tardanza, es un hecho que va a llegar más tarde y deberá dar una explicación. Vaya pensando en el camino qué decir, si tiene confianza con sus compañeros puede contar su proeza acuática, pero si no tiene confianza o alguien le cae mal, invéntese un accidente de tránsito porque no falta el que crea que realmente nunca se bañó y lo verá con asco todo el día.

Espero que les sean útiles estas sugerencias sobre cómo bañarse cuando no tengan agua. De todas formas, más allá de no tener agua y sufrir la inclemencia de la tibieza y el pelo sucio, piense que puede que algún día estas instrucciones tomen otro sentido y se llegue el momento de recibir una ración de agua cada semana. Ración que usted deberá hacer alcanzar para limpiar cada pedacito de su cuerpo.  Ese día usted o todos aquellos que se demoran más de 10 minutos bañándose (sacándose los pecados porque ya ni mugre tienen), sentirán una inmensa culpa por no haber sido más amables con el medio ambiente. Y recuerden,  los baños largos con agua caliente dan cáncer y estrías, ¿cáncer de qué? De conciencia.    

Con amor, 
Catt

*Tomado de Wikipedia

3 comentarios:

  1. El mejor blog que he leído en años. Después de leer este, sentí la impetuosa necesidad de leer los demás y debo decir que estoy gratamente sorprendida.

    Te felicito Cata. Este es un señor don!

    Un abrazo muy grande

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  2. El mejor blog que he leído en años.

    Cuando terminé de leer este, sentí la impetuosa la necesidad de leer los demás y WOW!

    Te felicito Cata, que SEÑOR don!

    Un abrazo

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