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martes, 9 de agosto de 2011

Con los pies sobre la tierra


Tanta polémica sobre el aborto y yo siento una descarga de sentimientos tristes al respecto. En la discusión hay opiniones volando de lado a lado, muchas de esas opiniones las escucho/leo de hombres, los mismos que no tienen útero ni pueden alojar bebés dentro de su cuerpo (y no es que no puedan opinar, sino que la primera palabra debe ser femenina). Es un tema tan difícil de pensar, de escribir, de hablar… ni siquiera me parece prudente cuando las mujeres salen a la calle a luchar porque el aborto sea aceptado. Creo que es una lucha tan personal e íntima que no veo porqué quieran gritar por las calles y hacer pancartas, pero también sé que si esas mujeres que protestan no se pararan ahí, todo sería una maraña de susurros peor de la que ya es. Tantas mujeres en el mundo, de todas las razas, colores, con idiomas tan diferentes, bajitas, altas, gordas, flacas, feas, bonitas y como quiera que sean, han paseado por la idea del aborto. Una idea que va en contra de muchas enseñanzas religiosas y morales; una idea que atropella la naturaleza de sentir amor desenfrenado porque sí. Pero no estamos en un mundo de amor desenfrenado, al contrario vivimos en un mundo de personas que piensan mucho, sobre analizan cada movimiento y acto. Este es el mundo de actuar rápido y disfrutar de libertades y posibilidades que, para quienes viven con los ojos abiertos, están en cada esquina. 

La sociedad de cada sociedad no es lo que solía ser, todavía vivimos estancados en prejuicios e ideas que agreden cada forma de pensar. Nadie se salva de críticas, nadie se salva de ser reprochado por alguien. Y a pesar de todo, todos queremos vivir, crecer, trabajar, conocer, amar, jugar, envejecer, etc. la diferencia es que todos no estamos dispuestos a lo mismo para beneficiarnos de esos verbos tan bonitos, tal vez los caminos a cada verbo son diferentes para cada persona. Ser mujer hoy se trata de ir por el mundo sacando las garras, pero no en el mal sentido de la expresión, sino sacando las garras para agarrarnos del mundo y que este no se vaya sin nosotras. 

°°°

“Ojalá nos ayuden a salvar a los niños de Colombia” dijo el presidente del partido conservador, y me pregunto: ¿de qué niños habla, de los que ya nacieron y viven en las calles con hambre, piojos, hongos en los pies por no tener zapatos, neumonía, mugre y sin saber qué es un colegio, un amigo o simplemente… sin saber qué es ser niño? O de pronto se refiere a los que tienen problemas de salud tan graves que son un cuerpo que goza de movimiento, pero no de vida. No, tal vez hable  de los niños millonarios, llenos de dinero, pero que no han tenido nada en realidad por culpa de la soledad y la falta de mamá y papá… Está bien, sí sé de qué niños habla (eso es obvio), pero me parece tan grotesco y de doble moral referirse a los niños no nacidos como los que hay que cuidar y salvar cuando estamos llenos de niños aquí y ahora que necesitan amor y cuidados. Niños que probablemente no lleguen a la adolescencia o que si llegan, se convertirán en adultos máquinas, esos que van por la vida sin razones y actúan sin convicciones pero con una alta dosis de inercia. Por supuesto estamos regidos por leyes y por supuesto que si el aborto se pusiera a consideración de TODOS los colombianos, sería prohibido por una amplia mayoría (porque es pecado CLARO*), pero ésta, siendo una decisión tan personal, ligada a las creencias de cada quien, por qué no se le deja a cada mujer, o cada pareja (si la mujer tiene la suerte de estar en una pareja).

Hace falta que las mujeres dejen de estar tan enamoradas del amor (dejemos) y de la idea del hogar feliz. Hoy no es suficiente desear y soñar, hay que trabajar, hay que estudiar, hay que vencer muchos obstáculos, hay que cuidar el amor de pareja y hay que ser agresivos a la hora de obtener lo que queremos. Y en cuanto a los hijos, perdón el horror pero va a sonar a cita de Franco de Vita, no basta tenerlos para darles teta mes y medio o menos (porque somos contratistas y la ley de maternidad no aplica para nosotras), luego dejarlos con la abuelita o la vecinita o en la guarderiita y a los 5 años mandarlos de 6am a 5pm a un colegio para luego llegar mamados a recogerlos y de un grito mandarlos a dormir. Yo sé que suena exagerado y muchas personas con hijos dirían que me equivoco y que aunque es difícil no es tan malo y todo se recompensa con ver la sonrisa de su retoño. PERO, cuando yo tenga hijos quiero darles todo, incluido mi tiempo, mis bailes ridículos, mis fenomenales compotas caseras, mis besos, mis abrazos, mis curas para cuando se golpeen, mis lecciones de gateo, visitas al zoológico, etc. quiero darme el lujo de hacerlo YO y no regalarle ese lujo a alguien que tal vez nunca entienda el amor tan gran que siento por mis hijos que todavía no he parido.  

Porque he ahí la cuestión, todos, hasta los que dicen no querer hijos u odiar a los niños, amamos a nuestros hijos no nacidos, amamos la idea de ellos, de lo que serán si los tenemos. Hay quienes adoramos volarnos un rato del trabajo y dar una vuelta por la imaginación y ver cómo sería nuestro bebé. Nadie se mete al paseo de tener hijos imaginándoselos tristes, con hambre, corriendo peligro en la calle o rindiendo mal en el colegio por falta de ayuda en la casa. Yo quiero una vida buena y plena para los que vengan, sean de mi barriga o de la de otra mujer, no hay ninguna razón para que cuando llegan al mundo no se les trate como bendiciones. Todo esto lo escribo a mi nombre y al de quien quiera adherirse, lo escribo porque considero una historia de terror traer hijos al mundo y no poder hacer más que un buen intento. Ellos se merecen la mejor cruzada y para eso debe haber mucha gente involucrada, no sólo la mamá, sino un papá, una familia, un techo, unos pañales, médicos dispuestos a vigilar su salud, espacio para jugar, espacio para aprender, amigos con quienes jugar, entre todas las cientos de situaciones en las que un niño sano pueda desarrollarse.

No sé hasta qué punto sea válido para todas las mujeres, no sé si las demás tienen parejas estables o si se la pasan de cama en cama proclamando una chiflada liberación femenina y realmente piensan que es "solución fácil" es sinónimo de aborto (PORQUE NO LO ES). Tampoco puedo saber las precisas condiciones en que le pasa a cada mujer algo así, y CLARO que no justifico esta decisión bajo CUALQUIER circunstancia, pero sí creo que hay momentos de la vida en que tenemos que ser egoístas con nuestros propios sentimientos para darle una oportunidad a alguien. 
 
Generalmente escribo más suelto y sin tantos moños, pero hoy no puedo, este tema es complicado y seguro hiere constantemente muchas, sino todas, sensibilidades; es un escenario lleno de tristeza, no el guayabo de una fiesta en vísperas de la siguiente, es el momento en que muchas mujeres dicen sí a un duelo que nunca termina, pero se amortigua cuando un día por la mañana encuentran en el espejo una mirada de perdón y se proponen a vivir una vida mejor y más responsable. 

Esto me ha motivado a iniciar una misión. Ya veré cómo resulta. 


Hoy sin tanto amor, pero con mucho al tiempo, 
Catt

*Por si la dudas, eso fue sarcasmo

Nota: A pesar de estas palabras, que ojalá se lean con respeto
así como se respeta de aquí para allá, siempre admiro y admiraré
a las mujeres que por amor son capaces de olvidarse de todo.

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