Esta mañana, mientras veía televisión (E! News) salió la señorita, aún señorita, Holly Madison y el señor Hugh Hefner. La noticia era que él, triste y abandonado por la mamasita de Crystal Harris, se estaba arrepintiendo un poco (BIG TIME actually) de haberle terminado a Holly.
Momento, pero... si alguno no sabe quién es toda esta gente, pues a ver. Hugh es un abuelito (sin nietitos, pero abuelito),que desde chiquito soñaba con colitas y teticas en foticos. En su juventud invirtió todos sus ahorros en su obsesión y creó la revista Playboy, que después tuvo una gran influencia sobre la bobadita de la revolución sexual y pensamientos futuros sobre el sexo, la sexualidad, la mujer, etc. (Si ud no sabe qué es Playboy, olvídelo, debe ser un mojigato, gato y sin botas).
Holly Madison, la de foto con Hefner, es una rubia cuyos dotes no naturales son bastante grandes y notorios. Ella, extrañamente no fue Playmate (modelo principal de la revista de cada mes), aunque si apareció con sus... ummm, cómo decirles? hermanas sexuales?... en fin. La otra de la que hablo, Cristal Harris (a la derecha), una guapa pero amateur señorita tratando de satisfacer a don Hugh sin mucho éxito. El punto es... honestamente creo que Holly de verdad amaba a Heff. La gente dice todo el tiempo que ella estaba con él por sus muchos millones, por sus mansiones, por la revista, por TODO lo que representa ser Hefner. Pero, verlos en la cajita de imágenes dándose piquitos y ella llamándolo a él "baby puffin, puffin, baby love" entre otros tantos apodos, empezó a hacerme creer que ella lo amaba. Me la imaginaba besándole cada arruga del cuerpo a Hefner, haciendole cosquillitas a las berrugas, cortándole el pelo de las orejas y la nariz, ejercitando la mano y haciendo cuanta pirueta se le ocurría para animar al principe alberto mientras surtía efecto la pastilla mágica. Debía ser normal una escena en la que Holly veía tener sexo a Hefner con las otras dos novias, para luego ahuyentarlas con látigos y ser ella la que terminaba los juegos.
Holly siempre se vió como la cabeza de todo (de seguro porque le gustaba esa cabeza), como el tipo de reina de los vampiros que por amor extremo a su marido/pareja le llevaba presas hermosas, mujeres con las que el vampiro mayor jugaba y luego se las comía (en este caso, las presas eran las novias no?). Incluso hacia los últimos años de la relación empezaba a parecer como si las otras dos novias fueran las hijas bobas de la pareja, sólo que le daban piquitos a Hefner y se dejaban coger el trasero. Ellas ya estaban siendo el tipo de hijas bobas que los papás enseñan a besar en la boca. Perdón, no tengo hijos, pero espero el día de tenerlos para probar sus labios y entender cómo un asqueroso beso en la boca entre padres e hijos puede ser rico.
Así, pensando barbaridades de un grupo de gente que no conozco y tal vez nunca conozca, me dije: Holly en realidad es una abuela, con cuerpo de veintitantos, pero con corazón de 80. Y ahí es donde Hef nunca va a encontrar a otra como ella. Holly disfrutaba de dormirse temprano, de no salir a fiestas o de no pararse a bailar cuando sí salían o cuando él jugaba a que bailaba, ella felizmente le restregaba las pompas en su humanidad colgante. Holly lo abrazaba y lo besaba con ganas, no ahí a medias como las otras novias. Holly lloró de amor en uno de sus aniversarios cuando le quería decir que lo amaba. La mejor amiga de ella no era ninguna de las otras novias, nooo, era Mary!!! la abuelita asistente personal de Hefner (debe tener unos 90 años esa señora). Si alguien vio el capítulo en que Holly conoce a la nueva novia # 1 -Crystal-, estará de acuerdo conmigo en que casi se le explota una silicona de la rabia de ver a "su hombre con la otra", pero también habrá visto cómo generó celos en la nueva novia. Es simple, el lenguaje corporal de Holly era amoroso, cariñoso, no incómodo como el de las otras novias o las cientos de conejitas que debían acostumbrarse a saludar de beso en la boca al anciano más mujeriego del mundo.
Holly y Hugh debieron casarse, haber tenido un hijo y así perpetuar el legado de desnudez por lo menos otra generación. PERO Hef, a sus ochenta y pico de años, dio signos de inmadurez, estupidez y arrechez (propios de un veinteañero dicen, pero digo que de todo hombre a toda edad (menos mi papá OBVIO)) sintió el popular "cold feet" (en español: se le hizo achiiii, se le arrugó) y ni siquiera fue capaz de hacer lo que casi todas (yo creo que todas) las mujeres desean: que saliera corriendo detrás de Holly el día que ella le dijo Me largo para no volver!!!. Nooo, él no corrió, él en medio de su pena terrible (sí, pena, no pene) se sentó a ver un portafolio de conejitas y aspirantes a Playboy empelotas y muy monas, donde por cierto falto yo y las mujeres de mi familia porque todas somos muy puras para tal revista y de monas tenemos pero las monerías (ja!).
De la búsqueda el resultado fue: unas gemelas idiotas a quienes a metros sí se les notaba el hambre de billetes y una rubia de cara increíble (para mi gusto lesbianico - aunque no soy lesbianica) quien con una voz dulce y una tranquilidad ya vista antes (en Holly claramente) se tomó la mansión Playboy. La historia sigue con las gemelas huyendo después de quién sabe cuántas maromas pre-pastilla mágica y una Crystal (no la cerveza, no se equivoquen) lista para asumir el trono que Holly mereció desde siempre. La sobreviviente se veía aburrida tratando de simular alegría oliendo esa pomada de viejito todas las noches. Crystal no tenía pinta de sacar pelos de ningún hueco del cuerpo de Hefner ni tenía la paciencia de hablarle con amor y más durito (el viejo está más sordo que los colombianos que siguen creyendo en sus expresidentes). Esta mamasita logró lo que Holly no inspiró: una propuesta de matrimonio, un anillo que seguro costó lo que un país de África y un Hefner dispuesto a dejar viuda (porque siendo honestos, el viejito juguetón está entrando en la edad en que la enfermera revisa si todavía respira cuando se queda dormido).
El matrimonio era un hecho, había fecha, vestido, ponqué, pajecitos, regalos y una infinidad de lujos que a fin de cuentas Crystal rechazó y se echo a correr. Y ahí, como Bambi saliendo a la pradera para que el sol iluminara su maravillosa existencia, apareció Holly para hacer eso que las exnovias ardidas sueñan: ver a su ex hecho mierda y estar tan bien, tan feliz y tan buena que sólo aumenta el dolor del individuo. Es obvio que Hef no se quería casar, se sintió obligado a morir junto a una mujer y no dejar su existencia por ahí regada solamente en páginas de porno elegante. Pero ya es demasiado tarde, Holly hizo la visita de reconocimiento del terreno, olió la orina penetrante de la prófuga y no se pudo sentir atraída nuevamente.
Aquí, desde una capital de un país que muchos confunden con Columbia la universidad o el río, les mando mi amor, mi apoyo, mi cariño, mi picardía y mis risitas para que ojalá con mucho decol y sanpic y la mano de Blanquita la negrita más amable de ColOmbia, limpien ese chichi tan amargo y hambriento de plata de doña Crystal alias "la carelindura" y de todas las demás conejitas, que no permite que Holly vuelva y reclame su trono. Ojalá el amor triunfe y junto a la pastilla mágica tengamos muchos años más de arrugas y flacidez.
Con amor,
Catt :)



juaaaa que imaginacion hahahaha
ResponderEliminarhahahaha
(amé tus comentarios en parentesis)
hola Catt vi tu comment en mi blog y me aventuré a pasar por el tuyo y leer cadenciosamente tus artículos y me pareció estar leyendo a toda una escritora completa, ingeniosa, y con un excelente ritmo en prosa. Gracias por crear cattland.blogspot.com y por haberte paseado en mi blog!
ResponderEliminarmiles de exitos!